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¡Que les Prediquen! ¡OH sí, que Vayan!
¡Que sea pregonado el Evangelio! ¡Claro! ¡En toda la Tierra!
En la China, en el Medio Oriente, en el Amazonas, o sencillamente a
mis compañeros de trabajo ¡Sería tan diferente mi vida si mis
colegas fueran todos cristianos!
Como madre de tres hijos, puedo afirmar que cuando comisiono una
responsabilidad en el hogar se levantan las manos para ver a quién
"no le toca" hacer lo que se ha pedido. Quisiera decir que yo soy
diferente y que soy solícita para hacer lo que me toca hacer cuando
me enfrento a responsabilidades. Desgraciadamente no es así,
generalmente me busco el camino más cómodo y si puedo, dejo aquella
carga para el que no levantó la mano a tiempo y "le tocó" trabajar.
Qué bueno que el Señor ya sabe cómo somos y ya tiene una respuesta y
la ayuda idónea para que hagamos frente a lo que El nos pide. Sí, El
sabe de nuestra pereza, El sabe que nos da vergüenza, El sabe que
preferimos que otro vaya. Pero hermano, si creemos que parte de la
Palabra es verdad y otra es mentira, hemos hecho a Dios un mentiroso.
El ha prometido ayudarnos, volver nuestros pies como de siervas para
cruzar por camino pedregoso, sacar nuestro pie de la red. Sí hermano,
la gran comisión de Mateo 28: 18-20 es para nosotros. No es sólo
para Billy Graham o para Pat Robertson. No importa cuáles sean sus
circunstancias. Usted ya tiene a quién predicarle. En su trabajo, en
su vecindario, en su familia hay gente que se está muriendo de
debilidad; muriendo de sed. No se atreven a reconocerlo porque ellos
mismos no saben qué es lo que les molesta.
Ore a Dios; busque la oportunidad. Enamórese de su Señor para que en
su espíritu pueda entender que es ligera su carga y posible su
comisión. No es un mandato para los pastores ni para unos cuantos.
Usted ya ha sido hecho sacerdote para llevar delante de Dios sus
peticiones y las de los otros hombres y también para ministrar la
preciosa Palabra del Señor. ¿Qué no sabe mucha Biblia? Algún día la
sabrá si se esfuerza en que así sea.
Mientras tanto, usted sabe que
ama a Dios. Usted sabe que Cristo lo ha salvado y que El es capaz de
llevar sus cargas porque ya ha sentido la bendición de que así sea.
Platíquele al mundo de esa paz que Cristo le ha dado en momentos de
dificultades; platíquele al mundo de cómo Cristo ha borrado su
pecado y ese pasado que no podía usted soltar. Ya tiene usted el
material. Deje que fluya y gócese porque al hacerlo así, usted
permite a Dios que siga fluyendo en áreas de su vida que ya daba
usted por perdidas.
El Señor es bueno y poderoso. No nos ha pedido nada que no podamos
hacer. Él es fiel y justo. Amén.
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