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Tentación o Bendición

Te alarmas, sientes que algo está pasando, dejas tus temores de lado y piensas, ¿Será esto de Dios? ¿Seré capaz de escuchar su voz? ¿Será que esto es una tentación y no una bendición? Si te haz hecho en algún momento esta pregunta o tan siquiera te ha pasado por la cabeza, pues este artículo es para ti. Se trata de la lucha después de tu conversión.


Por Nilda Alaniz

Si te dijeron que el camino de seguir a Jesucristo era fácil, pues no es así. Esto te pudo haber pasado a ti:

Tu artista secular favorito presentándose en tu pueblo; nunca antes había ido, ni tan siquiera a los pueblos cercanos al tuyo. Tú pensaste: “esto es un privilegio para nuestro pueblo; está a mi alcance; ya puedo cumplir mi sueño”. Pero te detienes un momento; hay algo que te comienza a inquietar. ¿Y será malo ir? Total -- piensas -- soy nuevo convertido, luego le pido perdón a Dios; no me va afectar. Además las letras de sus canciones son románticas, aunque con algunas de ellas me he amargado hasta casi querer quitarme la vida, pero… eso no importa, total es sólo música, no voy a beber ni a fumar, solo a disfrutar el concierto.

Días después sucede lo insólito. La chica más popular de la escuela, la que nunca te había ni tan siquiera visto, porque su ambiente era de fiesta en fiesta y todo tipo de desenfrenos, pero la misma que tú desde siempre decías “¡Wow, algún día será mi novia!”, resulta que después de tu conversión, un día sin mas ni menos se te acerca -- la que según tú era la “chica de tus sueños”.

Tú te pones nervioso y ella te toma de la mano y te dice: “¿me ayudas a estudiar?” A lo que tú sin pensarlo 2 veces dices que sí. A ti te dijeron que todo lo que pidieras al Padre en el nombre de Jesús, sería hecho. Y tú dijiste: “bueno, según ese versículo, parece que esto es una bendición que Dios me está dando”.

Luego, días después te encuentras solo en tu cuarto con ella estudiando, a pesar de que hace unos cuantos días ella se te insinuaba, pero tú te negabas; claro está, eres cristiano.

Pero resulta que ese día ya se había hecho de noche, intercambiaron miradas, le pudiste tocar su rostro por primera vez -- después de haber soñado tanto con eso -- y dijiste: “wow, Dios me permitió esto”. Seguido de esas palabras vino un gran sacudido de adrenalina y sin darte cuenta ya habías consumado el sueño de tu vida; tu primera vez y con la chica de tus sueños.

Tus palabras finales: “Gracias Dios por esta oportunidad”.

Pero sucede que al otro día te sientes igual que como el día después que fuiste al concierto de tu artista secular favorito; te sientes como vacío.

Y aunque fue casi poco tiempo después de tu conversión, tú estabas seguro de que iba a ser la última oportunidad de ver a ese artista tan cerca de ti. Y aunque no estabas muy convencido de ir por el hecho de que eres cristiano, fuiste e invitaste a todos tus amigos. Total fue “una bendición”, lo que siempre soñaste.

Luego el tiempo seguía pasando y no sabes por qué el vacío que sentiste -- cuando fuiste al concierto y luego cuando tuviste tu primera vez -- se estaba haciendo más y más grande en tu vida. Tenías ese sentimiento como de que le habías fallado a alguien pero no sabías realmente a quién.

Luego, el momento que esperabas desde hace tantos años. Te invitaron a la fiesta más grande que hacen en tu pueblo, donde el desenfreno, las bebidas y las drogas están frente a ti y en abundancia.

Te sentaste y dijiste: “¡wow, lo que siempre soñé y mira, después de que me convertí me están pasando todas estas cosas que siempre quise. ¿Será que Dios me está premiando con tanta bendición, o será que esto NO es de Dios? Ah, ¿o quizás esto en realidad es una tentación del enemigo?

 

 

 





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